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La creciente preocupación por CRM conlleva la necesidad de conocer a quienes son nuestros clientes, sin embargo, a menos que se produzcan profundas transformaciones en los ámbitos culturales, de procesos, tecnología y modelo de organización, se producirá una mayor brecha entre el discurso de la empresa y la realidad que percibe el cliente final. Las relaciones de largo plazo
cliente-proveedor han probado ser las más eficientes y habilitadoras de
la innovación conjunta. Sólo aquellas sustentadas en una relación
gana-gana han logrado perdurar en el tiempo. Estas relaciones de largo plazo requieren de un entendimiento de la cadena de procesos claves los clientes, de forma tal de identificar oportunidades de agregación de valor y de evolución conjunta en la oferta de productos y servicios. Valor
Total del Cliente: (Total
Customer Value) VTC = V1 + V2 + V3 donde: V1 = “Retorno en la Inversión” Resultados para el
cliente V2 = Valor Agregado “Cualitativo”
modelo de valor único de la empresa V3 = Anticipación de las necesidades (Relaciones). La profundidad en la satisfacción al cliente y las ganancias de su negocio
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La Venta Consultiva –
Una Necesidad de Diferenciación
Si usted tiene un producto genérico de consumo, muy difícil
de diferenciar de otros, y si lo comercializa en un mercado maduro, en el
que la competencia de precios es aguda, ¿puede usted aumentar las
utilidades sin cambiar el producto?. Si usted tiene un producto nuevo con
una diferencia tecnológica verdadera, que le proporciona beneficios únicos
de rendimiento, ¿puede usted conservar los altos márgenes iniciales sin
cambiar el producto, inclusive después de la aparición de competidores
con precios más favorables que ofrecen ventajas mayores o iguales?. Si
usted tiene un producto tecnológicamente inferior, ¿puede aumentar las
utilidades sin cambiar el producto? La venta consultiva permite responder de manera efectiva al
desafío comercial de dejar de ser un proveedor y pasar a ser un socio de
sus clientes. La venta consultiva es vender resultados de negocio para los
clientes. Es la venta a compradores de alto nivel encargados de la toma de
decisiones y cuyo interés primordial son los resultados del negocio, pues
son responsables de estos. Este paradigma requiere el entendimiento del
negocio de los clientes y de cómo la aplicación de nuestros productos y
servicios permiten agregar valor al negocio. Uno de los ejemplos más nítidos de este concepto se
encuentra en las empresas de tecnología, como por ejemplo la comunicación
móvil. En efecto, si observamos con detenimiento lo que en general
realizan los vendedores de este tipo de empresas, podremos apreciar que su
venta se centra en proveer equipos de comunicación, su paradigma básico
de comercialización se expresa en unidades tales como número de equipos
vendidos, líneas activadas o nuevos abonados incorporados a la base de
clientes. Cualquiera sea la forma de mirarlo, estos vendedores están
centrados en el producto y lo que es más crítico, están centrados en un
servicio básico. Un Nuevo
Viejo Paradigma
Este paradigma pierde la perspectiva de visualizar al
cliente como un mundo de oportunidades, las cuales deben ser descubiertas
en conjunto con él para su aprovechamiento. Estas oportunidades, en el
ejemplo descrito, se orientan a responder
la pregunta de ¿cómo podemos agregar valor al cliente a través de la
aplicación de la tecnología inhalámbrica?. La respuesta a esta pregunta
nos lleva a la necesidad de conocer a nuestros clientes y su cadena de
valor, para que a partir de estos elementos, identificar cómo a través
de la aplicación de una tecnología específica podemos incrementar los
ingresos y/o reducir los costos de
tal cliente, es decir, el potenciamiento de la fuerza de venta, la
optimización de la logística, la introducción de alarmas en los
procesos productivos, etc. La aplicación de un paradigma de esta naturaleza, que en
efecto es lo esencial de la venta consultiva, requiere la reestructuración
de la infraestructura comercial y de soporte de nuestras empresas. Algunos
de estos ejemplos de cambio son los siguientes:
Tal como se aprecia en la tabla anterior, la venta consultiva no
sólo afecta los procesos comerciales, sino además aspectos más blandos
como la cultura organizacional, el enfoque hacia el cliente, el perfil de
los vendedores tanto en habilidades
como en conocimientos específicos de carácter consultivo y de
entendimiento del negocio de los clientes a quienes sirve. Por otra parte, la venta consultiva no es
aplicable a todo negocio, tampoco se orienta a la comercialización masiva a
consumidores o distribuidores, sino más bien a aquellas empresas que
proveen productos y servicios susceptibles de ser integrados en una solución
de negocio para sus clientes, su articulación en torno a aplicaciones que
permitan a los clientes agregar valor a su negocio como consecuencia
directa. Desde esta perspectiva la venta consultiva no es la panacea, como nada en el ámbito de la administración, pero sí es un enfoque de realineamiento organizacional orientado a ver y servir al cliente desde una perspectiva diferente, ya no centrada en el producto sino en el valor de la relación. Es a nuestro juicio una oportunidad hoy, que de no ser abordada será una brecha mañana al ser aplicada por su competencia.
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